El Test de McCall es un protocolo de valoración isométrica diseñado para cuantificar la fuerza de los flexores de la rodilla en una posición de cadena cinética cerrada. Originalmente validado para futbolistas profesionales, su uso se ha extendido a todos los deportes que requieren aceleraciones y frenadas bruscas, como el tenis y el pádel.
El test se realiza con el sujeto en decúbito supino, colocando los talones sobre plataformas de fuerza. Existen dos variantes principales según el ángulo de flexión de rodilla:
90° de flexión: Evalúa la fuerza general y es más cómodo para deportistas en fases tempranas de rehabilitación.
30° de flexión: Coloca a los isquiotibiales en una posición de mayor elongación (brazo de palanca más largo), siendo más sensible para detectar déficits de fuerza excéntrica y riesgos de rotura fibrilar.
La gran ventaja de utilizar plataformas de fuerza es la obtención de la Fuerza Pico Relativa (N/kg) y el Índice de Simetría Limb (LSI). En kinesiología deportiva, una asimetría mayor al 10-15% entre la pierna dominante y la no dominante es un predictor de lesión inminente. Además, la pérdida de fuerza absoluta respecto a los valores basales del deportista durante la temporada es un indicador fiable de fatiga neuromuscular acumulada, permitiendo al profesional ajustar la intensidad del entrenamiento (monitoreo de carga).