El sprint de 0–10 m es una de las pruebas más utilizadas para valorar la aceleración lineal en deportistas de disciplinas intermitentes (fútbol, rugby, hockey, tenis, etc.), donde los desplazamientos cortos y rápidos son determinantes del rendimiento.
En la mayoría de los deportes de equipo, más que la velocidad máxima en distancias largas, importa la capacidad de alcanzar alta velocidad en muy pocos metros. Por eso, el 10 m sprint se considera un buen indicador de la capacidad de producir fuerza y potencia horizontal en los primeros apoyos del sprint.
La literatura muestra que el tiempo en 10 m presenta alta fiabilidad (ICC altos y CV% bajos) cuando se usan fotoceldas, siempre que se estandaricen las condiciones de salida y la altura de los haces.